"If you can meet with Triumph and Disaster,

and treat those two impostors just the same"

Rudyard Kipling.-

domingo, 12 de abril de 2009

Te descuidas unos días...

Te descuidas unos días y la pelota no para de moverse... Resulta que Del Potro sube al quinto puesto de la ATP desbancando a Roddick. Que Andy Murray (qué bueno es este tío) conquista su tercer Masters Series (suma Miami a los de Cincinnati y Madrid). Que Ferrero desbanca a Andreev en las semis de Casablanca y se mete de nuevo en una final ATP (¡vamos Mosquito que aún cuentas con muchos fans como servidor!).



Que los Bryan también son capaces de ganar torneos en tierra batida. Y que Federer y Mirka Vavrinec deciden casarse en Basilea (nueve años después de conocerse) y estar así más unidos ante la gran cita que les espera para el verano cuando nazca Little Federer...



En cualquier caso, de todas estas noticias tenísticas y del corazón hay una que a mí particularmente me ha hecho enloquecer: la de Federer y Monte-Carlo. Resulta que el suizo anunció a principios de año que esta temporada no acudiría a la cita monegasca. Cuestiones de preparación y cuestiones de un nuevo calendario que convertía este clásico de la tierra batida en única cita no obligatoria entre los nueve Masters 1000. Así que don Roger decidió hacer uso de esa no obligatoriedad para elegir Roma y Madrid como preparación a Roland Garros y ahorrarse así posibles sufrimientos en una nueva final sobre la tierra de Monte-Carlo ante Nadal (ya perdió frente al balear las finales de 2006, 2007 y 2008).

Pero parece que relanzado por esta paternidad a estrenar y quizá espoleado por unos organizadores que han sabido y podido convencerle ($$$), resulta que el suizo ha decidido dar marcha atrás y marcarse un "donde dije digo, digo Diego" para finalmente acudir a la cita monegasca que hoy domingo arranca con un cuadro espectacular.

Una noticia excelente porque el jueves aterrizaremos por allí y el viernes ya estaremos perfectamente sentaditos en la Tribune Monaco dispuestos a presenciar unos cuartos, semis y final que prometen ser espectaculares. De momento, en el juego de la ATP en el que toca adivinar cómo será el desenlace del cuadro, yo ya he situado unos cuartos de final apasionantes: Nadal v Del Potro, Murray v Nalbandian, Verdasco v Djokovic (éste es el más complicado, pudiendo salir perfectamente un cruce Ferrer v Almagro) y Robredo v Federer. ¡¡Cuento las horas para volver a ver la tierra roja de Monte-Carlo!!