"If you can meet with Triumph and Disaster,

and treat those two impostors just the same"

Rudyard Kipling.-

jueves, 22 de enero de 2009

Días 2, 3 y 4: engulliendo tenis

Tengo un problema con las primeras rondas de los Grand Slams, y es que quiero ver todos los partidos. Si a eso le sumas lo inhóspita que es Australia, para qué queremos más. Y no digo lo de inhóspita por el calor, las medusas mortales, las serpientes venenosas o los tiburones de la Barrera de Coral, sino por ese horario mortal que te hace pasar noches en vela, luchar contra el sueño o ponerte el despertador a altas horas de la madrugada para ver a Nadal o a Almagro. Pero este es el Open de Australia, y ésta es parte de su encanto.



Y aunque ver todos los partidos sea absolutamente imposible, he de reconocer que tengo un gran aliado: mi horario de trabajo, las multidifusiones y cobertura de Canal+ y el DVD grabador. Puede que para muchos un DVD grabador sea un mero sustituto de un vídeo VHS, pero nada más lejos de la realidad. Poder grabar a Verdasco jugando contra Clement, mientras disfrutas de Federer barriendo con su elegancia de siempre a Korolev (6-2, en este primer set que estoy viendo), no tiene precio.

Son muchos partidos, muchos sets, muchos puntos que engullo y que me gustaría analizar con más detenimiento. Por ejemplo, una conclusión a la que llego puede ser la de que Ferrer se merece ya el alta tenística. Y es que el alicantino está jugando muy bien. Sufrió mucho ante Gremelmayr, aunque sufrimiento justificado. Y es que el alemán fue una de las revelaciones del año pasado con sus semifinales en Estoril, Barcelona y Los Ángeles, donde le apearon Federer, Nadal y Roddick respectivamente. Pero ayer David Ferrer derrotaba con claridad a Hrbaty, con un saque magistral y una forma física que recordaba al jugador que fue número cuatro del mundo. Hoy tiene una prueba de órdago que nos permitirá medir si su recuperación es total: Marin Cilic.



El croata, número 20 del mundo, nunca se ha enfrentado con el español, pero su gran forma (campeón en Chennai) y su inasequible servicio hacen temer lo peor. Una victoria del de Xàbea esta noche nos eliminaría todas las dudas de un plumazo.

Djokovic también anda fino. Jeremy Chardy (quizá el francés más elegante de esta nueva hornada encabezada por Simon, Monfils y Tsonga), le puso en apuros. Y es que un primer set, que parecía abocado al tie-break, se veía solucionado por el serbio con una rotura de servicio inesperada, que permitía al número tres del mundo hacerse con la primera manga por 7-5, allanando el camino para su pase a tercera ronda.

De Verdasco también puedo opinar, aunque con precaución porque no he visto su encuentro de segunda ronda aún. Me impresionó ante Mannarino (al que daba por italiano, y no por francés, como realmente es). Estuvo sólido, potente y completamente metido en el partido. Sinceramente, nada que envidiar a los partidos de primera ronda de Djokovic, Federer o Nadal. A ver qué tal se le da la segunda ronda ante Clement, partido que ya se ha jugado, pero que aún anda pendiente de ser jugado en esta burbuja temporal en la que yo ando metido.

Esperemos que pueda acompañar en tercera ronda a Nadal, que jugaba anoche su partido de segunda ronda ante Roko Karanusic, al que vencía con toda la autoridad posible por 6-2, 6-3 y 6-2. Y es que al balear le doy la máxima prioridad y no dejo que se acumule en mi colección de partidos pendientes. Es el número uno, y por lo que estoy viendo en Melbourne, tiene intención de mantenerlo por mucho tiempo. Que así sea.



Quería finalizar resaltando la sorprendente eliminación de David Nalbandian ante Yen-Hsun Lu. El de Taipei ya puso en apuros a Almagro en Auckland hace sólo unos días (7-6, 3-6 y 2-6), pero ha saltado a la primera plana del tenis mundial con su victoria sobre el cordobés. Ahora le tocará jugarse el pase a octavos contra Tommy Robredo en otro partido digno de ser seguido.