"If you can meet with Triumph and Disaster,

and treat those two impostors just the same"

Rudyard Kipling.-

miércoles, 12 de noviembre de 2008

El tren pasó por Barcelona

Cuando hace poco más de un año Marcel Granollers entraba por los pelos entre los doscientos mejores tenistas del mundo (Puesto nº195 ATP el 23/07/2007), dudo que se le pasase por la cabeza que en tan solo un año fuese a estar disputando una final de la Copa Davis con España, un equipo a priori tan potente y con tantos jugadores nacionales por delante de él en el ranking.

Pero en esta vida las oportunidades llegan y los trenes a veces sólo pasan en una ocasión, y unos deciden subirse con valentía y con lo que llevan puesto (Granollers) mientras que otros deciden dejarlos pasar por lesión, por temor o porque creen no tener la maleta bien preparada del todo (Almagro, Robredo).

Me alegro por el catalán, que en tan solo un año ha subido casi 150 puestos, ahí es nada, ocupando actualmente el puesto nº56, y habiendo estado a punto de romper la barrera de los cincuenta mejores jugadores del mundo, en varias ocasiones durante esta temporada.

Marcel Granollers es un buen jugador de tierra, como es lógico por venir de donde viene. Este año sin ir más lejos se adjudicó en abril su primer torneo ATP en Houston venciendo en la final a James Blake en su casa por 6-4, 1-6 y 7-5, además de haber hecho cuartos en torneos ATP como los de Acapulco, Varsovia o Amersfoort, o haberse adjudicado el Challenger de Tánger o la final de St. Brieuc, todos ellos torneos de tierra. Para el catalán, ganar en Houston fue "un antes y un después". "Ganar un torneo ATP te da confianza a la hora de afrontar otros torneos. Creo que hubo un antes y un después", aseguró.




Pero la diferencia y el potencial de este barcelonés con otros buenos jugadores sobre tierra batida, es que su 1,90 m. de altura le ha permitido desarrollar un gran saque que le ha llevado a cosechar resultados cuando menos interesantes en pista dura. Sirve de ejemplo el reciente Masters Series de Madrid, donde eliminó a Paul-Henri Mathieu en primera ronda en dos sets, o donde forzó a un tie-break en el tercer set a Jo-Wilfried Tsonga, al que tuvo más de dos horas sobre la pista y ante el que caía por 6-3, 3-6 y 7-5.

Echando la vista atrás también vemos algún resultado interesante en en el US Open ante el jugador revelación de este final de temporada, Gilles Simon. El catalán perdía 4-6, 3-6, 7-5 y 2-6 ante el de Niza en dos horas y media.

Granollers acudirá como cuarto jugador y, aunque parecen remotas, podría tener opciones de disputar algún encuentro, pero el no llegar a hacerlo no le quita la gran ilusión que muestra en sus comentarios: "Para mí es como un sueño, porque no me lo imaginaba, estar en la final. Estoy muy contento. Ahora mismo no estoy nervioso".

"Había otros candidatos, me enteré por la prensa. Emilio se decidió por mí y le estoy muy agradecido", reiteró. Además, recordó que hace dos años ya acudió a una convocatoria de Davis, en aquel caso como 'sparring': "Hace dos años estuve en Bielorrusia como 'sparring'. Conviví con el equipo, fue una experiencia muy buena. Estar con jugadores tan buenos, pues uno siempre aprende cosas. Se nota que todos están con muchas ganas de representar a nuestro país y de hacerlo lo mejor posible", aseguró.

Para el catalán, acabar de esta manera la temporada "es un premio" que corrobora la que, según él, ha sido su mejor campaña. "Acabar así el año, con esta convocatoria, pues es un premio que corrobora la mejor temporada hasta ahora de mi vida. Espero que los próximos años pueda hacerlo igual o mejor", manifestó.



Además, aseguró que va con la intención de aprender de los compañeros y de su primera convocatoria. "Aprenderé mucho por ser mi primera convocatoria y una final. Una experiencia buenísima y espero estar tranquilo y dar lo máximo de mí, y aprender", reiteró Granollers.

En fin, que ya tenemos armada para Mar del Plata: Ferrer-Verdasco-Feliciano-Granollers. Lo que no saben los argentinos es que contaremos con un arma secreta en la grada para distraerles: la bella Ana Ivanovic, que a buen seguro tratará de distraer a Nalbandian y Del Potro, mientras apoya a Fernando Verdasco en la que tiene que ser su consagración.