"If you can meet with Triumph and Disaster,

and treat those two impostors just the same"

Rudyard Kipling.-

jueves, 6 de noviembre de 2008

In memoriam: Federico Luzzi

Hace unos días me comentaba mi amigo Patxi (podíamos decir que mi corresponsal en la Alameda) que si sabía el caso de un tenista italiano que había fallecido fulminantemente de una leucemia. Le comenté que había visto la noticia en El País, que se hacía eco de ella en un pequeño espacio de Noticias Breves en la sección de Deportes.

Buscando por la red sí que he encontrado cosas. Sobre todo, como es lógico en La Gazzetta dello Sport, pero Nadal en su blog o El Mundo(el diario que mejor trata la información del tenis) también recogieron la información.

Y es que Federico Luzzi no era un jugador conocido. Su mejor puesto en el ránking de la ATP data de febrero de 2002, cuando alcanzaba el puesto nº92. Algo difícil de entender y de asimilar para un tenista que con catorce años había sido campeón europeo y mundial. De hecho, el toscano casi podía sonar más al público general por el escándalo en el que se vio involucrado de apuestas en internet sobre partidos, motivo por el que la ATP le sancionó con 50.000 dólares de multa y 200 días de sanción, que por sus actuaciones como jugador profesional, donde nunca superó la segunda ronda de un Grand Slam. Su mayor gloria llegaba en 2001 con unos cuartos de final en el Godó y una tercera ronda en el Masters Series de Roma y en el clásico torneo veraniego de Kitzbuhel, donde vencía a Coria, entre otros.

Pero si por algo será recordado en Italia será por el partido más largo disputado por los azzurri en la Copa Davis. El triunfo logrado en cuatro horas y media ante el finlandés Liukko -14-12 en el quinto set tras salvar un punto de partido-, quedará para la historia.



Problemas físicos de espalda y, sobre todo, un carácter especial que le enfrentaba con periodistas o recogepelotas, le impidieron jugar fases finales de torneos importantes, pero eso no le privó de intimar con los grandes jugadores del circuito, como Roger Federer, que al igual que Nadal, también hizo unas declaraciones a modo de despedida: "Conocía a Federico desde los 15 años. Era un jugador muy entretenido para el espectador. Me encantaba verlo. Nunca me enfrenté con él en el circuito, pero siempre lo recordaré como un tipo agradable y muy divertido".

Difícil explicar un fallecimiento tan repentino que comenzó con una fiebre alta seis días antes del fatal desenlace y cuyo primer diagnóstico hablaba de una bronconeumonía. Poco después, los análisis realizados en el Hospital San Donato de Arezzo revelaron un caso de leucemia galopante. Transferido a la planta de hematología, entró en coma horas antes de morir delante de sus padres.

Andreas Seppi, el mejor tenista italiano del momento, lo recuerda así: "Me quedo con su risa contagiosa, su simpatía". "Era un luchador nato, pero la vida no le dio tiempo para demostrarlo", explica el entrenador Umberto Rianna. "Era brillante en todo, pero siempre me sorprendió su capacidad para ver el lado positivo de las cosas", añade Massimo Sartori, también técnico de la raqueta.



A su funeral acudieron, entre otros representantes del tenis italiano y mundial, sus compañeros más cercanos, como Daniele Bracciali, Filippo Volandri y Potito Starace que portaban una corona de flores. 'Tus compañeros de la Copa Davis', rezaba la banda. Flavia Pennetta, número 15 del mundo en el circuito femenino, tampoco quiso faltar a la despedida aunque para ello tuviera que renunciar al torneo de Quebec.

2 comentarios:

Patxi, el corresponsal en la Alameda dijo...

buenas referencias... si hablas hasta bien de El Mundo, ese diario que no hace mucho tildabas de panfleto.

wallabee dijo...

Patxi, corresponsal en la alameda:

Hablo bien de El Mundo a la hora de comentar el tenis. Al César lo que es del César. Sin duda, es el diario que mejor trata el tenis porque ponen mucha información y de gran calidad, además de tener un buen blog y buenos periodistas deportivos.

De El Mundo como diario de información general, ya tengo mi opinión personal, confirmada con ese invento que fue la trama del 11-M, sin ir más lejos.