"If you can meet with Triumph and Disaster,

and treat those two impostors just the same"

Rudyard Kipling.-

jueves, 24 de mayo de 2007

En Hamburgo cayó el récord

Si un récord tiene que caer que sea en una final. Si un récord tiene que caer que sea contra el número 1, contra uno de los mejores jugadores de la historia.
Así entregó Rafa Nadal su récord de 81 victorias consecutivas sobre tierra batida.
Todo arrancó con una derrota en abril de 2005 contra Andreev en cuartos de final en Valencia, desde entonces 81 victorias y muchos títulos 2 Roland Garros, 3 Masters Series de Montecarlo, 3 Masters Series de Roma, 3 Condes de Godó, Bastad, Stuttgart... Quién lo firmaría...

En estas 81 victorias ha ganado a 52 rivales de 21 países diferentes, siendo Federer el jugador al que más veces ha ganado con cinco victorias; tres veces ha ganado a especialistas en tierra de la talla de Coria, Gaudio, Ferrer, o González; dos veces a jugadores como Berdych, Bracciali, Cañas, Djokovic, Ferrero, Gasquet, Robredo, Stepanek, Volandri, Youzhny o Hewitt, entre otros.

Con ese palmarés se plantó Nadal en la final, habiendo disputado una durísima semifinal contra Hewitt (2-6, 6-3 y 7-5), y habiendo eliminado previamente en cuartos a González (de nuevo se veían las caras tras la final de Roma, 6-4 y 6-4), Andreev (el último que le había ganado en tierra, 6-4 y 6-1) y Óscar Hernández.



El camino de Federer a la final fue mucho menos placentero que el de Nadal. Se enfrentó a tres españoles especialistas en tierra como Ferrero, Moyá o Ferrer, y necesitó llegar al tercer set en tres de los cuatro partidos. Eliminó a Monaco en 2ª ronda (6-3, 2-6 y 6-4), Ferrero en octavos (6-2 y 6-3), Ferrer en cuartos (6-3, 4-6 y 6-3) y a Moyá en la semifinal (4-6, 6-4 y 6-2).

La final empezó con un Nadal muy fuerte que se anotó el primer set con mucha claridad, 2-6, pero en el tercer juego del segundo set todo cambió. Con 15-40, Nadal dispuso de dos bolas de break que no pudo aprovechar. Con 2-1 y saque a favor para Nadal el partido no habría tenido mucha más historia, pero Federer defendió bien esas dos bolas e hizo un 2-1 que le dio alas para hacerse con el segundo set (6-2) y para el resto del partido, anotando 11 juegos frente a 1 de Nadal, que se llevó un 6-0 en contra en el tercero. Se veía en el tercer set a un Nadal incómodo, agotado física y mentalmente y con ganas de que el partido acabara, frente a un Federer majestuoso que movía a Nadal de un lado para otro, atacando continuamente y saboreando la que se veía como primera victoria del suizo sobre el manacorí en tierra batida.



Me quedo con una foto, el grito desgarrador de Federer al acabar el partido. Un grito que demostraba que se podía ganar a Nadal en tierra, un grito de esperanza ante su asalto a la Copa de los Mosqueteros en junio, un grito de alegría tras tantos entrenamientos buscando cómo vencer a su gran pesadilla.



Preparémonos que viene Paris, la mejor cita del año y estos dos señores muy probablemente se vean de nuevo las caras en una final que puede ser apasionante.