Eso sí, la palicilla merecerá la pena. Pase lo que pase habrá que agradecer a la Roja todos los momentos inolvidables con los que nos ha hecho vibrar estas últimas semanas: la goleada inicial ante Rusia, el gol de Villa en el último minuto ante Suecia en Innsbruck, la remontada ante Grecia pese a no jugarse nada, los tremendos penalties ante Italia y la última exhibición ante Rusia en semifinales. Le tengo miedo a una Alemania vestida con el traje de cordero, pero me gusta el ambiente ganador y de concentración que se respira en las declaraciones de la selección. Me gusta la concentración que aparentan Puyol y Ramos, la seriedad de Senna, el liderazgo de Iker, la sabiduría del abuelo Aragonés... y me gusta que el Niño Torres haya dicho aún tan poquito en el campo. Me gusta porque tiene que aparecer y va a aparecer pese a la poca gasolina que parece quedarle después de un añito agotador con Benítez. Me quedo con la frase que decía Nadal en su blog: "Lo mejor aún no ha llegado". Esperemos, confiemos, soñemos.
En cuanto a Wimbledon las cosas siguen bastante a favor. La pareja madrileño-toledana formada por Fernando Verdasco y Feliciano López inscribió su nombre en la segunda semana de competición y ya está en octavos. Verdasco dio un recital inesperado ante el checo Thomas Berdych, y digo lo de inesperado por el rival que tenía enfrente, no porque a Verdasco le falte calidad (que para mí es un Top 10 inminente).

Feliciano siguió demostrando que Wimbledon es su torneo y venció en cuatro sets al norteamericano Bobby Reynolds. Me alegro, me alegro de que el tenis español no sea sólo Nadal, y me alegro de que Verdasco se una a la habitual buena trayectoria de Feliciano en Wimbledon. En octavos tendrán rivales duros, pero no imbatibles. Verdasco jugará ante Mario Ancic, que dio un auténtico recital de aces ante David Ferrer al que derrotaba en un partido largo y muy duro (6-4, 6-4, 6-7 y 7-6), demostrando porqué fue él el último jugador en vencer a Federer en su jardín (allá por 2002), mientras que Feliciano se las verá con el talento del chipriota Baghdatis.

En el cuadro femenino se produjo la tragedia. Ivanovic caía ayer ante la nº133 del mundo y Wild Card del torneo, la china Zheng Jie, y se unía al adiós de Sharapova. Las dos primeras del circuito WTA no fueron capaces de alcanzar la segunda semana del torneo, e Ivanovic se tuvo que despedir con lágrimas de un torneo en el que aspiraba a todo.

Cuando esta tarde finalice el partidazo Murray v Haas, saltará a la pista Nadal, que el jueves disputó un buen partido ante Gulbis y supo remontar el primer set perdido con serenidad y buen juego. Hoy juega ante el alemán Kiefer, y tendrá su particular España-Alemania en la Central de Wimbledon. Ojalá Rafa gane y marque el camino a la Selección mañana. Lo necesitamos.