"If you can meet with Triumph and Disaster,

and treat those two impostors just the same"

Rudyard Kipling.-

domingo, 18 de mayo de 2008

Bendito espectáculo

En juego estaba una plaza en la final de la última edición del torneo de Hamburgo como Masters Series; en juego estaba disputar hoy domingo una final de altísima categoría con el número 1 como rival; y en juego estaba el segundo puesto de la clasificación de la ATP. Todos estos fueron los ingredientes que provocaron un espectáculo colosal de más de tres horas entre dos de los tres mejores tenistas del mundo, y que Nadal se adjudicaba por un 7-5, 2-6 y 6-2.

El partido tuvo distintos capítulos. En el primer set, Djokovic sorprendió con un arranque espectacular. El serbio le rompió el servicio al español a las primeras de cambio y logró ponerse con un claro 3-0 en los primeros compases del encuentro, hasta el punto de que se pudo poner 4-0 si hubiera aprovechado las dos bolas de break de las que dispuso con 15-40 en ese cuarto juego. Pero Nadal aguantó el chaparrón y pudo comenzar a conectar buenos golpes desde el fondo de la pista y a contrarrestar las subidas del serbio con buenos paralelos y passing shots. Y del posible 4-0 se pasó a un 5-7, que daban ya medio partido a un balear que cada vez se encontraba más cómodo en la pista.



En el segundo set el partido continuó por los mismos derroteros y parecía que Nadal tenía muy tocado al serbio, que no podía aguantar el ritmo físico que el manacorí imponía al partido. Pero esa superioridad no conseguía plasmarla Nadal en ningún break. Djokovic sufría (y mucho) pero conseguía mantener su saque hasta que se llegó al sexto juego, donde Djokovic conseguía un break fundamental para ponerse 4-2 arriba y apuntarse la segunda manga.

La final, el segundo puesto, todo estaba en juego en un último tercer set. Djokovic venía con la moral del segundo, pero Nadal se sabía más fuerte tras dos horas de juego. El manacorí rompía el saque al serbio en el primer juego y obtenía una ventaja que ya no perdería, pese a que Novak Djokovic nunca entregase la semifinal. Algo digno de agradecer y que embelleció aún más el partido, porque nos permitió disfrutar de puntos verdaderamente espectaculares, con constantes alternativas para uno y otro, hasta el punto de que Nadal necesitó cinco puntos de partido para adjudicarse la semifinal y acostarse de nuevo tranquilo, como número dos del mundo.

Creo que no es necesario hablar del menú para hoy. Una imagen vale más que mil palabras: