"If you can meet with Triumph and Disaster,

and treat those two impostors just the same"

Rudyard Kipling.-

sábado, 10 de mayo de 2008

Pongamos que hablo de Madrid

Como estaba cantado, las semifinales de la Copa Davis contra Estados Unidos en septiembre se jugarán en Madrid, concretamente en Las Ventas. Me alegro de que CATORCE años después una eliminatoria de la Copa Davis regrese a la capital, pese a que haya sido una decisión cargada de polémica y marcada por el pulso que han echado jugadores y capitán con el presidente de la Federación de Tenis.

Unos exigían una ciudad al nivel del mar y el otro, que alcanzó el cargo desde la Federación Madrileña y que además cuenta con el patrocinio de la Comunidad de Madrid a la Copa Davis, quería que Madrid fuese la sede. Sinceramente, no creo que sea para tanto el condicionante del nivel del mar, pese a que Estados Unidos contará con buenos sacadores como Roddick y Blake, que en principio se verán algo favorecidos con este hecho.



Considero que la eliminatoria tiene que ser una victoria clara para nuestro combinado se juegue en Madrid, Soria o Valencia, porque nuestros jugadores son MUY superiores en tierra batida a los jugadores norteamericanos, que prácticamente nunca han obtenido un resultado aceptable en tierra batida.

Es por ello que lo de la altura me parece más bien un pulso de poder que un factor decisivo para el desarrollo de la eliminatoria, y me alegro de que la Federación haya aguantado el pulso y no haya cedido a las presiones, porque por esa regla de tres se estaría siempre dejando de lado a una ciudad volcada con el deporte en su carrera a los JJOO de 2016 y con el tenis (rotundo éxito del MS de Madrid, que curiosamente a partir del año que viene será en tierra batida).

Manolo Santana publica hoy en el diario As este artículo, que me parece bastante brillante sobre este tema, y con el que quería cerrar este post:

La fuerza de los tenistas en la Davis

He seguido desde fuera toda la polémica y la imagen que queda es que no ha hecho ningún bien al equipo español. Hay que reconducir la situación para que esta semifinal sea un gran espectáculo meramente deportivo. Las Ventas serán un escenario magnífico y, como madrileño, me siento contento. Madrid ha acogido la Davis en siete ocasiones y en tres he estado presente: contra Suiza en el Club de Tenis Alameda, aunque no llegué a debutar, frente a Alemania en una pista que había en la antigua Ciudad Deportiva del Madrid, que luego dejó paso al Pabellón Raimundo Saporta, y como organizador en la última, el 4-1 a Italia en el Club de Campo en 1994. Siempre la ciudad se ha volcado y, personalmente, no creo que la altura de 655 metros sea tan determinante porque la ventaja de jugar en casa es que puedes preparar una pista a tu gusto, todo lo lenta que quieras.

Y sobre la cuestión de la opinión de los jugadores, qué voy a decir. Siempre ha existido, siempre ha sido muy fuerte. Baste un ejemplo: en 1999, ejerciendo yo de capitán, tuve que acudir a Nueva Zelanda con un equipo sin las estrellas porque Alex Corretja, Carlos Moyá y Albert Costa no quisieron viajar a disputar el playoff de permanencia en el Grupo Mundial. Recurrí, y les doy las gracias por el 5-0 con el que nos vinimos, a Pato Clavet, Félix Mantilla, Joan Balcells y Julián Alonso. Salvamos los muebles y, un mes después, fui destituido. Los jugadores siempre han tenido mucha fuerza. Y la tendrán.